Cinco bancos centrales, una crisis
La próxima semana ofrece a los principales bancos centrales la primera oportunidad oficial para responder a las crisis provocadas por el conflicto en Oriente Medio. Con la Fed (la Reserva Federal es el banco central de Estados Unidos), el Banco Central Europeo (BCE), el Banco de Inglaterra (BoE), el Banco Nacional Suizo (SNB) y el Banco de Japón (BoJ) reuniéndose en un plazo de 24 horas, los responsables políticos comenzarán a trazar un rumbo a través de una fuente indeseada de perturbación para sus esfuerzos por devolver la inflación al objetivo de manera estable y sostenida…
…. En principio, estas reuniones ofrecen un grado inusualmente alto de poder de señalización, pero en la práctica esperamos que los cinco bancos centrales mantengan los tipos de interés sin cambios, hagan hincapié en la cautela en su respuesta y se comprometan poco en cuanto a medidas futuras.
Históricamente, la mayoría de los bancos centrales habrían considerado que una perturbación inesperada de la oferta de los precios de la energía era una justificación limitada para un cambio de política. Mientras las expectativas de inflación se mantuvieran ancladas, el argumento era que un aumento temporal de la inflación no podía frenarse subiendo los tipos de interés sin incurrir en grandes costes económicos. Sin embargo, la percepción de los riesgos es muy diferente tras la crisis inflacionista posterior a la COVID-19, cuando un aumento sostenido de la inflación, inicialmente subestimado por los bancos centrales, obligó a una subida tardía y prolongada de los tipos de interés.
Por ahora, los cinco bancos centrales deben evaluar la magnitud y la posible duración del aumento de la inflación. Estados Unidos se enfrenta quizás a la situación más difícil. La caída de las nóminas en febrero puso de manifiesto que el mercado laboral estadounidense sigue débil, sin indicios de que la mejora del impulso cíclico se esté traduciendo en nuevas contrataciones. Dado que la Fed tiene un doble mandato (se centra tanto en la inflación como en el máximo nivel de empleo posible), está expuesta a riesgos en ambos sentidos. Como resultado, tiene una justificación muy sólida para mantener los tipos sin cambios ante el aumento de los precios de la energía, con el fin de recabar más información. Los mercados de tipos de interés siguen esperando que la Fed recorte los tipos este año, aunque más tarde y en menor medida de lo previsto inicialmente.
En la zona euro, la inflación general ha ido convergiendo hacia el objetivo, con algún que otro repunte y la pregunta persistente de si la inflación de los servicios se ralentizará lo suficiente como para que la inflación se alinee con el objetivo de forma sostenida. El BCE podría permitirse ser paciente en un entorno de precios de producción estables, pero un aumento sostenido de los precios de la energía podría llevarle a enviar una advertencia a los responsables de fijar los salarios para garantizar que el camino de vuelta al objetivo no se vea sometido a un desvío prolongado. Los mercados de tipos de interés consideran que este riesgo es importante, con la posibilidad de una subida de tipos de 25 puntos básicos descontada después del verano.
En el Reino Unido, la inflación parecía estar a punto de caer bruscamente de nuevo hasta el objetivo, a la luz de los cambios en los precios regulados anunciados por el Gobierno en el Presupuesto del año pasado. Reino Unido es muy sensible a los precios del gas importado, lo que, combinado con su historial de inflación por encima del objetivo desde la pandemia, lo hace especialmente vulnerable. La política monetaria sigue siendo restrictiva y el desempleo lleva más de dos años aumentando, por lo que, a diferencia del BCE, la posibilidad de nuevas subidas de tipos parece baja. Sin embargo, los mercados han perdido la confianza en las dos bajadas de tipos que se esperaban para este año.
Los retos del SNB son distintos a los de todos los demás bancos centrales. La inflación suiza se ha mantenido cerca del límite inferior del rango objetivo del SNB, mientras que el franco suizo ha tenido tanta demanda como moneda refugio que las preocupaciones por una crisis inflacionista han pasado a un segundo plano. Del mismo modo, la perspectiva de un aumento de la inflación energética hace menos probable que se adopten medidas políticas extremas, como el retorno a los tipos de interés negativos.
Por último, el Banco de Japón ha sido el banco central que más próximo ha estado a subir los tipos de interés. Aunque el impulso de la inflación podría considerarse una justificación adicional para una subida de tipos, el Banco de Japón ha tendido recientemente a reaccionar con mucha cautela ante las crisis, por temor a que la economía real pierda impulso y, por lo tanto, se vea comprometido el logro del objetivo de inflación de forma sostenida. Podría decirse que es el que menos motivos tiene para frenarse la semana que viene, pero la oposición política a las subidas de tipos es una restricción adicional para el banco central, por lo que también parece probable que se produzca una pausa.
La incertidumbre en torno al impacto final del conflicto de Oriente Medio en los precios de la energía y la duración del conflicto parece que se prolongará más allá de Semana Santa, por lo que es probable que las declaraciones de política monetaria que se publiquen la próxima semana no nos indiquen hacia dónde se dirigen los tipos de interés de forma inmediata, pero sí revelarán cómo está enfocando cada banco central los nuevos riesgos, cuánta confianza mantienen en sus previsiones previas y cuán dispuestos están a mantener su postura ante las perturbaciones geopolíticas. Aunque no es en absoluto un antídoto, un factor reconfortante para los inversores ante esta incertidumbre es la variedad de crisis que los mercados han superado con éxito en los últimos tres años.
Si echamos un vistazo a los cinco bancos centrales, la historia de la próxima semana parece sencilla: una crisis, cinco reuniones, un instinto: cautela.
Precios del gas natural – 2024 = 100, expresados en USD
Fuente: Bloomberg, a marzo de 2026.
La semana que viene
Además de las reuniones de los bancos centrales de la próxima semana, cuatro de los países publicarán datos económicos.
En Estados Unidos, el impulso industrial se ha fortalecido a principios de 2026. Es probable que se produzca una cierta corrección tras la fortaleza reciente, con un modesto repunte previsto para febrero. La inflación de los precios al productor (IPP) también se ha fortalecido recientemente, y es probable que la próxima semana se produzca otra contribución sólida a la medida objetivo de la Fed. La Fed de Filadelfia publica su encuesta mensual habitual.
En la zona del euro, es menos probable que los datos publicados tengan un impacto en el mercado: la balanza comercial de enero acompaña a la publicación definitiva del IPCA de febrero.
En Reino Unido, los datos del mercado laboral se publicarán el día antes de la reunión del Banco de Inglaterra. El mercado laboral se ha mantenido débil, con solo ligeros indicios en las encuestas de que la ritmo de deterioro se está estabilizando.
Por último, Japón publicará los datos de producción industrial y comercio.
Atentamente,
Sean Shepley
Senior Economist