Disrupción de la IA
Subirse a la ola de la IA sin caerse
Si echamos la vista atrás a los inicios de Internet, estaba claro que se trataba de una tecnología totalmente transformadora; sin embargo, muchos inversores que se limitaron a comprar “cualquier activo vinculado a Internet” a finales de la década de 1990, acabaron decepcionados. Por el contrario, aquellos que identificaron empresas con modelos de negocio sólidos y mantuvieron sus posiciones pese al ruido del mercado, obtuvieron resultados extraordinarios.
Hoy en día, la inteligencia artificial (IA) nos recuerda una sensación similar. La tecnología subyacente es verdaderamente revolucionaria, ya se observan aumentos de productividad en una amplia gama de sectores y el ritmo de adopción se está acelerando.
De hecho, la IA es sin duda el tema de inversión más importante de nuestra generación y quedarse al margen por completo sería un error; sin embargo, no todas las empresas que llevan la etiqueta de IA serán ganadoras.
La cuestión, por tanto, no es si invertir en IA, sino cómo hacerlo.
Infraestructura: todavía hay recorrido
Empresas como Nvidia, que diseñan los chips especializados que impulsan los sistemas de IA, siguen ocupando un lugar central en esta expansión de la infraestructura, y con razón.
Prácticamente todas las grandes empresas del mundo compiten por implementar la IA, y todas necesitan los mismos ingredientes básicos: potencia de cálculo, almacenamiento y transmisión de datos, y el software para ejecutar estas nuevas aplicaciones. La demanda de esta infraestructura no da señales de ralentizarse, y el gasto en la nube de empresas como Google, Amazon y Microsoft sigue acelerándose, impulsado por las crecientes cargas de trabajo de IA.
Gráfico 1: Las grandes empresas tecnológicas impulsan la inversión en infraestructura
Fuente: Bloomberg, AllianzGI, junio de 2026
Gráfico 2: Las “Siete Magníficas” y las “Diez Fantásticas” de China
Fuente: Bloomberg, AllianzGI, junio de 2026
Paralelamente, las principales empresas chinas, a veces denominadas las «Diez Fantásticas», también están realizando importantes inversiones, poniéndose al nivel de las empresas líderes estadounidenses y empezando a competir con ellas en términos de aumento de la valoración.
Los principales fabricantes de chips han disfrutado de un increíble crecimiento de los beneficios en los últimos años, y creemos que aún hay un margen significativo para una mayor revalorización a medida que la adopción de la IA se extienda desde los primeros usuarios de la tecnología hasta el conjunto de la economía. Y lo mismo ocurre con otros proveedores de infraestructuras (empresas de generación y distribución de energía y fabricantes de semiconductores más especializados) que siguen beneficiándose de un ciclo de inversión que aún se encuentran en sus primeras fases.
Las aplicaciones: un ámbito más complejo
A medida que se avanza en la cadena de valor, el panorama es más incierto. En el caso de las empresas que utilizan la IA para ofrecer productos y servicios a los consumidores, el potencial sigue siendo indudable; sin embargo, la inversión en este segmento requiere ser más selectivos. Tomemos como ejemplo el sector de los viajes online. Sin duda, la IA hará que la planificación de viajes sea más fácil y rápida, lo que, a primera vista, parece una buena noticia para las plataformas de reservas. Sin embargo, también podría permitir a los viajeros prescindir por completo de los intermediarios, a medida que las aerolíneas, los hoteles y otros proveedores implementen tecnologías similares. En estos escenarios, los ganadores no están tan claros y será más difícil predecirlos.
Esta dinámica se repite en múltiples sectores (no solo en viajes, sino también en medios de comunicación, servicios profesionales, asesoramiento financiero o sanidad). Aunque la IA generará un valor significativo, la clave está en determinar qué empresas lograrán capturarlo y traducirlo en un crecimiento sostenible de los beneficios. Para ello, no basta con reconocer su carácter transformador: será imprescindible un análisis riguroso de las posiciones competitivas.
Tres preguntas que hay que plantearse sobre cualquier inversión en IA
- ¿Puede esta empresa cobrar más, y no menos, gracias a la IA?
Los verdaderos ganadores de la IA utilizarán la tecnología para aportar más valor a sus clientes, no solo para abaratar sus costes operativos. Si la IA hace que que el producto de una empresa sea más fácil de replicar, eso es una señal de alerta, no un argumento de venta. - ¿Se traducen las mejoras de eficiencia en valor para el accionista?
La IA puede reducir significativamente los costes. Sin embargo, en sectores competitivos, esos ahorros suelen repercutir en los clientes a través de precios más bajos, en lugar de traducirse en mayores beneficios. Por ello, es clave identificar empresas con suficiente poder de fijación de precios como para capturar ese valor. - ¿Es la “ventaja competitiva basada en los datos” realmente una ventaja?
Muchas empresas afirman que sus datos propios les proporcionan una ventaja indiscutible en materia de IA. Nosotros nos mostramos escépticos. A medida que mejoran las herramientas de IA, el valor de los datos sin procesar va disminuyendo, y una ventaja competitiva duradera debe basarse en algo más difícil de replicar: una marca, una red, una posición regulatoria o una relación con el cliente profundamente arraigada.
Las oportunidades implican retos
Si bien las oportunidades que rodea a esta nueva tecnología son claramente significativas y no deben pasarse por alto, algunos sectores se enfrentan a auténticos desafíos estructurales que pueden subestimarse fácilmente en medio del ruido y el entusiasmo generalizados. Por ejemplo, un bufete de abogados o un departamento financiero que vea reducida de forma significativa su carga de trabajo debido a la automatización no afronta un reto cíclico, sino una transformación permanente de su modelo de negocio.
Y lo mismo se aplica a muchos otros sectores, como ciertas empresas de medios de comunicación y otros negocios intensivos en conocimiento. La clave aquí no es, desde luego, ignorar por completo estos sectores, sino reconocer que el listón está muy alto a la hora de garantizar que los equipos directivos y de liderazgo cuenten con una estrategia creíble para adaptarse a los cambios que se avecinan. O que, en muchos casos, ya están aquí.
Además, nos encontramos actualmente en medio de una ola de grandes salidas a bolsa (incluyendo compañías como SpaceX, OpenAI o Anthropic) que llevarán a los mercados públicos a algunas de las empresas privadas de IA más influyentes del mundo. Aunque es probable que los mercados puedan absorber estas operaciones sin perturbaciones significativas, su llegada podría desviar la atención de los inversores de los beneficiarios actuales hacia los nuevos protagonistas. Y aunque esta ola está ampliando sin duda las oportunidades de inversión, las elevadas valoraciones y las altas expectativas hacen que ser selectivos siga siendo crucial también en este caso.
Implicaciones para los inversores
La inteligencia artificial es un cambio estructural demasiado relevante (y avanza demasiado rápido) como para quedar al margen. Sin embargo, la diferencia entre los auténticos ganadores a largo plazo y aquellas empresas que simplemente se están subiendo a la ola del entusiasmo es amplia, y es probable que se amplíe aún más a medida que la tecnología siga madurando.
Nuestro enfoque consiste en mantener a exposición a esta temática y centrarnos en aquellas empresas con un impulso real de beneficios y ventajas competitivas duraderas. Mientras tanto, seguirá siendo fundamental permanecer atentos a los riesgos de disrupción, incluso en aquellas empresas que hoy gozan de mayor reconocimiento en el mercado.
Con la IA, al igual que con cualquier inversión relacionada con un gran cambio tecnológico, ser selectivos es lo que marcará la diferencia entre las oportunidades reales del ruido del mercado.